Caso Olivia, parte 2

    OLIVIA Parte 2

    Durante dos años contemplé la decisión de dejarlo, sabía que tenía que separarme de él, pero no encontraba el “valor” para hacerlo.

    Después de cada problema venia la calma, tensa, pero calma, donde no se hablaba de lo ocurrido y solamente se fingía que todo estaba bien.

    En marzo del 2006, después de otra madrugada tortuosa de borrachera decidí que debía ya empezar a tomar los pasos para dejarlo y, milagrosamente ese día dejó de beber, sin embargo, ya sin alcohol surgió su horrible carácter.

    Era tan terrible aguantarlo que busqué ayuda profesional con un psicólogo, quien con paciencia me apoyó para proseguir con mi decisión de dejarlo.

    Después de una terrible crisis cuando retomó el alcohol,  yo entré en shock y llamé a mi familia y también a la de él, para que vinieran a apoyarme y tratar de convencerlo de que se internara, él  se negó rotundamente.

    Me mantuve una semana más junto a él, pero fue como “dormir con el enemigo”, temía que pasaran las peores cosas, hasta que llegó este pensamiento a mi mente y a mi corazón: “Él no va a cambiar, las cosas siempre van a ser así…”

    Entonces, decidí  sacarlo de mi casa y vivir sin él.

    ANÁLISIS Parte 2: 

    En esta parte del relato de Olivia, se observa cuando ella toma la decisión de separarse de su pareja, es la Fase del Divorcio.

    Esta etapa es muy variada en cada caso, en Olivia, a pesar de las vivencias difíciles que tuvo en su relación, necesitó dos años para armarse de “valor”, o ¿de miedo…? para dejarlo.

    Ella, al igual que muchas parejas en crisis agotó sus recursos antes de dejarlo, incluso acudió a un especialista, psicólogo. Otras parejas buscan orientaciones religiosas, o con amigos, y por lo regular hasta el final acuden a la familia.

    Generalmente se requiere de un detonador para actuar y, ese momento  es único en cada persona. Este tomar acciones está dado en función de sus miedos, nivel de tolerancia, experiencias previas, su autoestima y rasgos de personalidad, entre otros.

    Los sentimientos que acompañan esta etapa son muy variados e intensos, sin embargo, son tantas las situaciones a enfrentar que no hay tiempo para una depresión profunda.

    Olivia tomó la decisión de separarse cuando finalmente pensó: “El no va a cambiar y las cosas siempre  van a seguir así…”

    Nuestras decisiones requieren de un proceso de maduración y cada individuo tiene su propio ritmo y estilo para  procesar sus vivencias, y no es hasta que está en condiciones de actuar cuando lo hace, ni antes, ni después.

     

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